cargador utos electricos

La inversión de 20 millones de dólares llevada a cabo recientemente por British Petroleum (BP) para comprar StoreDot, una empresa israelí dedicada al desarrollo de baterías de carga ultrarrápida, refleja el interés del sector en asegurarse una buena posición en el desarrollo tecnológico del coche eléctrico que, según muchos analistas, disminuirá la demanda global de petróleo.

La petrolera firmó en mayo una alianza con NIO Capital, un grupo chino que invierte en tecnología de movilidad avanzada y, en enero, adquirió una participación en FreeWire, una compañía estadounidense especializada en baterías de carga rápida.

Royal Dutch Shell compró New Motion el año pasado, el operador holandés de una de las mayores infraestructuras en Europa de carga para coches eléctricos. Y Total está desarrollando la nueva generación de tecnología para vehículos eléctricos a través de Saft, una empresa de baterías que la compañía francesa compró en 2016 por 1.100 millones de dólares.

Sin lugar a dudas, las grandes petroleras europeas luchan para entrar, en la cadena de fabricación de los vehículos eléctricos.

Todas las grandes compañías europeas del sector son conscientes de que la demanda de combustibles fósiles tocará techo en algún momento durante las dos próximas décadas y que después comenzará un lento declive.

En su informe anual publicado en febrero, BP aseguró que en 2040 los tres millones de vehículos eléctricos que hay actualmente se convertirán en trescientos millones. Esa cifra seguirá representando solo un 15% de la flota global de vehículos, aunque transportarán al 30% de todas las personas que se desplacen, ya que muchos utilizarán coches compartidos.